Señores, he vuelto.
Después de tres semanas en España comiendo mantecados, turrones, mazapanes, infinidad de tipos de chocolate, y menús de carne o pescado que dan arcadas tan solo de pensarlo, cogí mi vuelo en plena ola de frío con destino a Suecia.
Llegué sin ningún problema, pero hubo quien no tuvo la misma suerte que yo y tuvo que hacer noches en algún lugar perdido de Europa donde Ryanair tiene aeropuerto. Este es el caso de nuestro amigo Vadim, que me lo encontré en el aeropuerto de Skavsta antes de coger el autobús con destino a Linköping.
Estos días están siendo bastante extraños: están algunos de los que estaban antes, pero no todos, hay gente de los antiguos que se van, otros que no han venido aún, y muchos nuevos que están llegando. Para colmo tampoco haces vida normal de salir y demás, pues estamos en pleno período de exámenes, y no te puedes permitir tanto ocio.
Pero bueno, dejando al margen estas cosillas, estoy de nuevo en Linköping (aunque en una semana me voy otra vez) y soy muy feliz.
domingo 17 de enero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada