Como tantas otras veces en Ryd, celebramos una cena internacional. Esta vez fue Camille la que se encargó de organizarla, pues venía un amigo suyo ese mismo día. Allí en Linköping no nos hace falta ninguna excusa para reunirnos y pasarlo bien durante un rato.
Pero claro, la cosa, fue animándose tras la cena, y Lambert no pudo evitar subirse a la mesa a bailar.
Lo mejor de este día vino cuando todo se acabó. Yo ya estaba tan tranquilo en mi habitación, cuando de repente llaman al timbre de mi habitación. Eran Raúl y Bego, que me llamaban para ir a jugar al volley. Claro, esto no es extraño si no fuera por que era la 1:00 am, hacía un huevo de frío fuera, y era de noche. Pero aún asi, bajé con ellos a ver qué tontería se les había ocurrido. Resultó que no éramos ni uno ni dos, sino once en la fría arena de la pista de volley, que por no tener, no tenía ni red.
En realidad, te pones a reflexionar y es una tontería, pero después piensas: "¿quién más en la vida te va a llamar a la 1:00 de la madrugada para que juegues un partido de volley a 0 grados?" Posiblente nadie, así que por eso lo hice.
Qué me gusta el Erasmus!
jueves 31 de diciembre de 2009
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