viernes 2 de octubre de 2009

Primer ataque oficial a la capital del Imperio Escandinavo

El viaje a Estocolmo comenzó bastante temprano. A las seis estabamos despiertos, a las 7:00 salimos de casa, a las 7:10 cogimos el autobús para la estación de trenes, y a las 7:50 cogimos el tren para Estocolmo. La comitiva estaba compuesta por Vicky, Susana, David, Raúl, Edward, Maxime, Vadim, y un servidor. Solo faltaba Bego, que había ido hacía unos días a la capital y no quería volver tan pronto. No sé porque estraña razón no era capaz ni de pronunciar ni de formular una frase en inglés gramaticalmente correcta, pero bueno, ahí tenéis el video de presentación del viaje.



Todo presagiaba un viaje bastante agradable y una estancia satisfactoria en Estocolmo, pero no contábamos con los conflictos que se producen en grupos grandes cuando personas con un carácter considerable difieren en sus opiniones. Esas personas tienen nombre y apellido y son Susana Gómez y Maxime Mailloux. El primer conflicto surgió nada más llegar. Susana y algunos más (en base a un error mio) querían coger un autobús desde la estación de trenes hasta el albergue donde nos quedamos porque les dije que estaba a más de 40 minutos y llevábamos bastante peso. Maxime, que también había estado en Estocolmo se negaba a pagar un autobús (la verdad es que son bastante caros) para llegar a nuestro hostel. Después de una discusión, decidimos ir andando (tardamos unos 25 minutos), pero la semilla del conflicto ya había sido plantada.



Llegamos al albergue, dejamos las cosas y nos fuimos al centro de la capital sueca. Estuvimos haciendo tiempo y comiendo algo hasta la hora del cambio de guardia. En mi opinión lo sobreactuan demasiado, es muy largo, y si no fuera por la música sería realmente aburrido. Pero bueno, cuanto menos, es curioso.



Después de esto, Susana y David se fueron a comer con sus tíos, que estaban allí de visita. Decidimos entonces ir a la isla (todo estocolmo es un archipiélago) donde se encuentra el Vasa Museet. Habíamos hablado que el museo íbamos a visitarlo el día siguiente. Pero nadie había dicho que íbamos a entrar en el museo, en esa isla hay muchas más cosas para ver, pero ahora había quien no quería ir, llamaron a Susana, ésta se cabreo porque entendió que era idea de Maxime, Raúl estradísimo que no sabía como mediar la situación, Vicky escéptica, Edu expectante, el fucking latvian callado (como siempre) y yo indignadísimo por la poca operatividad de la comitiva. Finalmente fuimos a la puñetera isla y entremos en el Nordiska Museet (no está mal, pero si no lo ves, tampoco te mueres).

Después del Museo Nórdico y debido a problemas de tránsito intestinal me tuve que ir al albergue a relajar un poco el abdomen. El resto, con Susana y David, que ya habían vuelto, se fueron a ver Estocolmo con un amigo de Raúl. Mis problemas gástricos se solucionaron y me eché una pequeña siesta, pero mientras tanto, en algún lugar de Estocolmo otra discusión volvía a plantearse. La cuestión es que al albergue solo llegaron Susana, David, Vicky y Raúl (los españoles, vaya). De ahí nos fuimos a buscar un lugar en la ciudad donde cenar... y teniendo en cuenta los precios que hay en Estocolmo, encontramos un pub-restaurante donde comimos bastante bien y por 10-13 euros.

Después de la agradable cena, nos reunimos todos otra vez de buen rollo como si nada hubiera pasado, pero por el camino encontramos esto...



Y claro, ¿qué es lo que ocurre cuando estás en un país extranjero sin nadie que te conozca? Posibles respuestas:

a) Lo miras, te ries, le echas un par de fotos y te vas.
b) Te marchas cuanto antes, porque a esta gente le entran lo silocos y lo mismo bailan que te sacan una metralleta.
c) Te pones a bailar con ellos.

Es una pregunta muy evidente, ¿verdad? Pues claro que nos pusimos a bailar con ellos!



Después de tomar algo por la zona alternativa de la ciudad volvimos al albergue. Aunque no era un lugar excesivamente higiénico, al menos tenía ventanas que además daban al Mar Báltico. Digo esto porque he estado en albergues que eran auténticas cuevas. Eso si, el mobiliario no era demasiado estable, y si no, que se lo pregunten a Vicky a su intrépida escalada por la escalerilla de la litera.



El segundo día comenzó con un fuerte desayuno con los productos que habíamos traido desde Linköping y una ardua elaboración de sandwiches para el almuerzo (la cosa está muy mala y hay que economizar). Después de esto no fuimos a ver (por fin) el Vasa Museum. Definitavamente, una pasada! Si venis a Estocolmo no podéis dejar de ver esto.

A la salida del museo estuvimos comiendo en el cesped de los alrededores y después volvimos a dividirnos. Raúl, Maxime, Edward, y Vadim se fueron a ver las afueras de la residencia de los reyes (distinto del Palacio Real, que está en el centro de Estocolmo). Nosotros no fuimos principalmente porque ya estaba cerrado y no podías entrar al interior, tan solo ver los alrededores. Así que dimos un largo paseo por toda la zona comercial y financiera de la ciudad hasta llegar de nuevo al centro, donde tomamos un cafe en una cafetería regentada por un colombiano que nos atendió muy amablemente. Mientras tanto, nos compramos El País, y lo estuvimos leyendo en la hora y media que estuvimos allí descansando un poco. Mejor no haber leído nada, porque la situación en España con esto de la crisis, es cuanto menos deprimente. No sé que imagen es más devastadora, la de un presidente incompetente e incapaz de reconocer que no sabe qué hacer para salir de esta situación, o la de una oposición carente del carisma y de la iniciativa suficiente para ofrecer una alternativa. Pero bueno, mi blog habla de Suecia, no de política, así que volvemos a Estocolmo.

Nos fuimos entonces a la plaza central de la ciudad y esperamos allí a que nuestros cuatros amigos volvieran de su visita al Palacio Real. Estando allí, tomamos la plaza para nosotros, y ante las miradas expectantes de viandantes y gente que tomaba café en las terrazas, estuvimos preparando nuestra magistral interpretación, para la que se requirió personal altamente cualificado y medios sofisticados, tales como... un cubo de basura!



Y aquí lo tenéis señores, nuestra magistral actuación en pleno centro de la ciudad. Unos chicos le preguntaron a Vadim si era un danza letona tipica, pero creo que salta a la vista que poco tiene que ver. Al parecer es lo que un zumbado (de estos tantos que hay por el mundo) hace en todas las ciudades que visita y después lo cuelga en youtube. Pues nada, ahora lo empezamos nosotros, pero en versión grupal.



Recogimos pronto las cosas, fuimos a la estación, compramos comida en el McDonald´s y nos montamos en el tren de vuelta a Linköping. Ahí tenéis unas imágenes.



Y claro, el viaje fue tan agotador, que nuestro amigo Raúl se quedó dormido en cuanto tuvo ocasión. Y Bueno, todos sabemos las de tonterias que se hacen cuando en un grupo alguien se queda dormido en un viaje...



En definitiva, un viaje bastante agradable.

Nos vemos en el próximo post!

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